Miguel Martín-Sánchez (2022). El gatopardo educativo. ¿Qué hay de neo en las pedagogías alternativas? Barcelona: Ediciones Octaedro, 160 pp.
Andrés Gutiérrez Jaime*
Universidad Adolfo Ibáñez
andresigutierrez@alumnos.uai.cl
https://orcid.org/0009-0003-0396-9167
Recibido: 18 de agosto de 2025 | Aceptado: 1 de julio de 2026
Con una trayectoria previa en historia de la educación y en la corriente de pedagogías críticas que miran con escepticismo las tendencias educativas emergentes cuando ignoran la realidad histórica, social y material de los educandos, el educador español Miguel Martín-Sánchez desarrolla en este libro un cuestionamiento radical a la mercantilización de la innovación educativa como un valor en sí mismo, adoptando así un enfoque histórico-crítico. El título es provocador al retomar la metáfora de la novela El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa —cambiar todo para que nada cambie—, y su correspondiente aplicación al panorama educativo actual. Coherente con su perspectiva crítica, se plantea la pregunta sobre si las pedagogías alternativas son efectivamente innovadoras o si en realidad encubren y perpetúan la existencia de estructuras de poder tradicionales.
Publicado en pleno escenario postpandémico, habiéndose evidenciado las desigualdades sistémicas del alumnado y acelerándose la digitalización educativa, se siente la falta de este tópico que habría enriquecido fuertemente la discusión. El libro no se aleja de los cuestionamientos a la escuela tradicional, pero sí se muestra escéptico ante la presunta innovación de ciertos modelos, como la educación Waldorf o Montessori. Para entender estos cuestionamientos es menester comprender el estado actual de la escuela y por qué precisa innovarse. El principal problema que dirige los argumentos a desarrollar parecería ser la resistencia al cambio de las prácticas educativas tradicionales basadas en la instrucción más que en la construcción de aprendizaje, junto a sus correspondientes acciones evaluativas homogeneizadoras y las dinámicas autoritarias de convivencia, en contraste con la necesidad de desarrollar modelos democráticos de educación que fomenten la participación y autonomía del alumnado y lo prepare no para la mera aprobación, sino para tomar decisiones por sí mismo, y que la educación sea una herramienta que contribuya a superar sus problemas.
El registro de la escritura es accesible, sin recurrir a conceptos hipertecnificados para explicar la problemática a abordar. Declara ser un libro de divulgación, dirigido tanto a educadores, profesionales y público general interesado en las tensiones actuales del sistema escolar. Se presenta, además, como un libro no concluyente. Por el contrario, nos invita a analizar e involucrarnos en la problemática a modo de diálogo crítico.
El libro se estructura en cinco partes. El primer capítulo plantea preguntas fundacionales sobre el sentido y naturaleza de la educación, siendo este el punto de partida en que se aborda el existente desencanto en España respecto a la escuela tradicional por su inadecuación a los tiempos que vivimos.
El segundo capítulo describe qué es y cómo se desarrolla esta escuela tradicional, retratada como una institución que encarna los valores de la Ilustración, además de ser un lugar en que se almacena información, transmite conocimiento y civiliza al sujeto en formación. Se presenta como una institución propia de la modernidad y los principios del liberalismo. Así, el autor no solo describe el estado de la institución, sino que expone sus cimientos ideológicos.
El tercer capítulo profundiza en las directrices curriculares e ideológicas que han adoptado diversos proyectos educativos alternativos a partir de la corriente que, desde fines del siglo XIX, se conoció en España como Escuela Nueva. Así mismo, da cuenta de algunas de las pedagogías alternativas más populares en la España actual, conectándolas con su contexto de origen y cuestionando su presunta novedad al ser tradiciones de más de cien años. Se reconocen las virtudes de estos modelos al igual que los cuestionamientos que enfrentan debido a algunos de sus postulados, en ocasiones llegando a ser acusados de dogmáticos.
Por su parte, el cuarto capítulo ahonda en la crítica a la presunta novedad en las propuestas alternativas de educación, refiriendo que “son más bien experiencias retro que neo” (p. 113). En el mejor de los casos, se rescataría la memoria y tradición educativa de distintas corrientes y movimientos históricos para superar las limitaciones de la escuela tradicional. No obstante, se presume que el trato sinonímico de los conceptos “alternativo” e “innovador” sería la mercantilización de este último como un activo para estas escuelas.
A modo de cierre del libro, el quinto capítulo retoma la hipótesis de cambiar todo para que nada cambie. Las pedagogías alternativas serían distintas a la educación tradicional, pero responderían a situaciones que no son actuales. En este sentido, el autor evidencia las problemáticas existentes y lineamientos iniciales para superarlas.
La metáfora del gatopardo desmonta la ilusión de novedad en las pedagogías alternativas, presentándolas como la reafirmación de que los cambios propuestos no logran transformar las estructuras del sistema educativo. Más allá del caso de España, abordado en el libro, esta dinámica se replica a nivel global en sistemas educativos atravesados por lógicas neoliberales que valoran y promueven la inmediatez y el individualismo, para los que la innovación es una mercancía en la que invertir, en donde además se fortalecen emprendimientos individuales de escuela en vez de innovar el sistema. En este contexto, se muestra a la escuela tradicional como una institución no solo deficiente, sino que innecesaria. Vale la pena preguntarse qué sentido tiene la instrucción mediante transmisión de información, evaluaciones estandarizadas y convivencia autoritaria en una era en que todo se encuentra a un clic de distancia.
La situación experimentada durante la pandemia de covid-19 y su consiguiente retorno a las aulas en 2022, mismo año en que se publica el libro, pareciera confirmar este gatopardo educativo. La educación a distancia incorporó nuevas tecnologías de comunicación, las que, sin embargo, mantuvieron la estructura curricular y didáctica lo más parecida posible. Del mismo modo, tras el desconfinamiento, periodo en que se apreciaron conductas disruptivas en parte del alumnado, no es descabellado atribuir estas a la falta de cambios necesarios para una generación que pasó parte importante de su desarrollo en un esquema educativo (y en todo ámbito de vida) diferente al predominante.
Hoy, a tres años de su publicación, la premisa gatopardista vuelve a tomar vigencia. La vida pareciera avanzar más rápido que las políticas educativas. Los esfuerzos por innovaciones metodológicas dentro del aula no se condicen con la inercia de su estructura sistémica. La masificación de las herramientas de inteligencia artificial generativa obliga a retomar las preguntas planteadas, en el primer capítulo, sobre la naturaleza de la educación. Sin embargo, es posible que la respuesta no esté en la innovación. El repaso histórico de Martín-Sánchez da cuenta de una serie de tradiciones ignoradas, las que merecen ser reconocidas como tradiciones y no divulgadas ciegamente como innovación. Muchas de estas apuntan a volver a humanizar las prácticas educativas que parecen dar luces sobre qué es la educación, y si se omite desarrollar esta noción con mayor claridad, la innovación no es más que un fin en sí mismo.
El libro no es solo una crítica, sino un llamado a la conciencia colectiva de los agentes involucrados. Aunque su discurso se dirige con mayor agudeza hacia algunos en específico, su mensaje resuena de forma general. Nos invita a abandonar los fetiches, como la innovación, a favor de transformaciones significativas que superen el gatopardismo y produzcan verdaderos cambios.
* Andrés Gutiérrez Jaime es profesor de Inglés y licenciado en Educación por la Universidad Central, magíster en Lingüística por la Universidad de Chile, y doctorando en Estudios Americanos por la Universidad Adolfo Ibáñez. Es profesor asistente del Departamento de Inglés de la UMCE y educador popular de la Escuela Pública Comunitaria de Barrio Franklin.